Hacker Urbano
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Te la dejaste el otro día
Como uno de tantos días, llego del trabajo cansado,
hecho polvo, joder que mala racha estoy llevando, no hay forma de evitar los
marrones que me deja el capullo del nuevo, eso de ser familia del jefe es la
ostia...
Es mucho mas tarde que de costumbre, de madrugada ya, porque me he parado a
comprar algo de cena. A las horas que son ya solo me faltaba tener que hacerme
algo para cenar, paso. Al llegar al portal veo que definitivamente hoy no es
mi día, el ascensor no funciona, vaya chasco, hasta el quinto a patita,
voy a cagarme en...
Lentamente, como camino del matadero, subo las escaleras casi
arrastrando los pies y con la cabeza a saber en qué mundo. Cuando me
acerco a la tercera planta la luz se apaga, pillándome a 5 escalones
escasos del vestíbulo, así que tan tranquilo. Pero la oscuridad
me permite vez un débil halo de luz que proviene de una puerta a la izquierda.
Es el tercero D, que se debe haber dejado la puerta abierta. Con un pelin de
curiosidad me acerco hacia ella, intentando ver de donde viene esa pequeña
luz.
El tipo que vive aquí es un personaje, le he visto tan solo 2 o 3 veces
en todo lo que llevo viviendo aquí, y no he cruzado nunca ni una palabra
con él, ya que responde con una pequeña sonrisa a los saludos
que recibe. Eso de venir prácticamente a dormir es un chasco, porque
las situaciones poco usuales me obligan a tener contacto con personas que casi
no conozco, cosa que no me gusta ni un pelo. De él me han dicho que es
rumano, que no, que es español pero su mujer era rumana antes de separarse,
que no, que no era su mujer, sino la que limpiaba, total, un desmadre de información
de esa de maruja que no tiene nada que hacer. Lo que sí es cierto es
que a veces, tanto de día como ya de madrugada, en su casa hay ruidos
como si se estuviera haciendo una obra, manda huevos, me alegro de no ser vecino
directo suyo.
Estoy ya delante de la puerta, forzando mis ojos al máximo para intentar
ver que hay dentro, y los oídos ni digamos, parezco un murciélago
ya, pero nada, no veo ni oigo nada.
- Hola! Hay alguien ahí? Te has dejado la puerta abierta!- es todo lo
que me sale, yo que sé, no querría importunar.
Pero no hay respuesta, de hecho, es que no se oye nada. Decido repetir por si
acaso no se me ha oído o por si necesitase tiempo, pero con el mismo
resultado. Probablemente se ha ido y se ha dejado abierta la puerta el tío
este, quizá debería cerrarla y punto, o mejor, ni tocarla ni nada,
y a casita que ya es hora.
Pero bueno, curioso que es uno, así que decido abrir un pelin la puerta
asomando el cabezón. No se ve mas que las siluetas de los muebles de
un recibidor pequeño, y la luz, que proviene de algún lugar de
la derecha. Y si le ha pasado algo? Me pregunto, pero joder tío, no me
seas cenizo, que leches le va a pasar a este. Creo que seria mejor que me diese
ya media vuelta.
Mandando cerca la prudencia me adentro mas en la casa, viendo como hay un pasillo,
y de la primera habitación de la derecha sale la luz, entorno de nuevo
la puerta a mis espaldas, vaya tela. Echo un pequeño vistazo y veo que
es el servicio, pero vacío.
-Hola! Hay alguien?- repito. Vaya una situación más embarazosa
como ahora salga el tío este.
Pero nada, aquí no hay ni el tato, espera...
Me ha parecido oír un gemido o una vocecilla por ahí al fondo...
Avanzo por el pasillo, dejando atrás la luz del servicio. Según
camino oigo de nuevo el gemido, si, es un gemido, hay alguien, joder mi corazón
va a estallar, pero aquí que coño pasa?
La puerta de la habitación de donde creo que ha venido el gemido esta
también entreabierta, así que tan solo debo empujarla. La oscuridad
dentro es casi total, pero oigo como algo o alguien se mueve en su interior,
estoy acojonado ya. Busco con mi mano a tientas el interruptor de la luz, pero
para mi desgracia, después del “click” no aparece la luz, ni nada de
nada, la habitación sigue a oscuras. La única cosa que se me ocurre
es adentrarme en esa habitación con la pequeña luz del móvil,
ya que ni tengo mechero ni nada que recuerde que de luz.
La luz del móvil me da poca visión, aunque la suficiente como
para ver que delante de mí hay una cama, con alguien encima que empieza
a moverse y gemir, a mí me va a dar un jodido pasmo, la madre que me
parió. Noto que mis piernas pesan un huevo cuando decido avanzar un poco
mas, y por fin, veo a la persona que esta en la cama. Es una mujer, atada con
las manos al cabecero de la cama y con la boca tapada, amordazada con algo parecido
a un pañuelo, que deja de moverse y me mira atentamente.
-Me cago en la puta pero que pasa aquí, tranquila que te desato en breve-
le susurro mientras intento desatarle las manos.
Entre apagones de luz del móvil, mi acojone y mi torpeza habitual tardo
un puto mundo en desatarla, mientras pienso en qué cojones voy a hacer
si aparece el tío este ahora por la puerta, me estoy giñando en
los pantalones y no tengo ni idea de qué puede estar pasando aquí,
pero me tengo que ir cagando leches. Cuando he terminado de desatarla, le quito
la mordaza, la tía está cañón total, y no deja de
mirarme, sin contestar a lo que le he preguntado. Para mi sorpresa, rodea mi
cuello con sus brazos, y mientras pienso que voy a tener que llevármela
en brazos, me besa, fuerte, a saco. Yo estoy totalmente alucinado, pero bueno
esta tía que hace? Mientras sigo preguntándome a qué viene
todo esto, ella sigue besándome, mientras coge mis manos y me las pone
por todo su cuerpo, en el culo, en la cintura, joder no sé que pasa pero
esta salidísima. Mientras me besa me va quitando la camisa, yo ya no
sé que hacer, la tía me está poniendo mas nervioso aún
, y sin comprender nada de lo que pasa aquí, pero poco a poco me va dando
igual, y voy cediendo al principio entre besos y miradas a la puerta de la habitación,
y correspondiendo totalmente después sin importarme lo que pudiera pasar.
En la cama nos hacemos de todo, ella no dice ni una palabra y prácticamente
me viola, poniéndose encima, mirándome fijamente mientras se mueve
suavemente en ocasiones y desatándose en otras, mientras yo me dejo llevar
y hago lo que buenamente me deja, joder yo estoy flipando.
No sé cuanto tiempo llevamos así, pero no puedo aguantar mas y
me corro, ella lo siente y suelta un pequeño grito, después, se
deja caer encima de mí, quedándose inmóvil mientras los
dos jadeamos.
De nuevo pierdo la noción del tiempo, aunque ha tenido que ser mas de
un par de minutos, cuando de pronto oigo un pequeño ruido de algún
lado de la casa, y más tarde otro, y otro. Una sucesión de ruidos
y movimientos que me llevan a pensar que hay alguien trasteando algo por la
casa, ajeno a lo que había pasado en la habitación. Mi extraña
compañera me coge la cara, me besa y me dice, con un acento extraño
“corre, vete” y se quita de encima mío con cuidado de no hacer ruido.
Madre mía, de nuevo los nervios, me subo los pantalones lo mejor que
puedo y busco a tientas mi camisa sin conseguirlo, a saber donde narices ha
ido a parar, todo ello haciendo el menor ruido posible por supuesto. Me pongo
a un lado de la puerta, con el corazón a mil, y estoy a punto de perder
e sentido cuando oigo que esa persona viene hacia la habitación, con
paso decidido. Me pego todo lo posible a la puerta y cierro los ojos totalmente
cagado, pero para mi sorpresa, el dueño de esos pasos pasa de largo.
Echándole los únicos huevos que me quedan, asomo la cabeza por
el pasillo, sin ver a nadie, aunque ahora oigo que la TV se enciende. Tiene
que ser ahora o nunca, así que todo lo rápido que puedo me quito
los zapatos y salgo al pasillo, dirección de la puerta lo mas cautelosamente
posible, no sin antes haber echado de nuevo otro vistazo.
Por fin estoy en el recibidor, y...la puerta sigue entreabierta!, así
que no me lo pienso mas, y con cuidado, salgo, y subo las escaleras sin mirar
atrás, hasta llegar a mi piso... a mi puerta... a mi casa.
No pude dormir toda la noche recordando todos aquellos sucesos
extraños, la puerta, la chica, el polvazo, la huida, dios mío
pero que pasaba allí?
Lo peor es que aun hoy sigo sin comprender nada, y mas cuando a los pocos días,
al llegar del trabajo, había una camisa colgada de una percha en la puerta
de mi casa con una nota:
“Te la dejaste el otro día”.
Fui victima de un voyeur? Fue una casualidad? Una locura? No tengo la menor idea, pero desde luego, lo repetiría...
EL
APEADERO
Menos mal que ya estoy de vuelta, estas visitas familiares me rompen
el fin de semana, aún no entiendo como sigo cayendo en la trampa, en fin...
El tren avanza despacio, con un traqueteo monótono que, casi sin darme
cuenta, va adormeciéndome.En el exterior el sol hace ya rato que se ha puesto,
pero todavia no es de noche, en el reloj del tren son las 20:27.Siempre me pasa
igual, esperando dias libres para que luego surja algo y me quede sin ellos, en
este caso ha sido mi tio, que vive al otro lado de la ciudad, cumpliendo años,
no había posibilidad de escape.El encuentro familiar no ha estado mal si soy
sincero, pero es que las casi 2 horas de viaje de ida y otras tantas de vuelta
me matan, pero por otra parte me lo busco yo, por ser poco amigo del transporte
privado, asi que hale,a viajar en trenecito.
Recuerdo a mi primito, bastante corto de estatura para tener ya 12 años,
no recuerdo bien pero creo que yo a su edad era bastante mas alto, aparenta...
(Me doy cuenta de que el tren lleva parado un buen rato, en medio de la
nada, que pasará ahora...)
Veo a través de la ventanilla que ya ha oscurecido, y no se ve ninguna
estación cerca, ni tampoco tren.
-"Informamos
a los señores pasajeros que debido a una averia aquellos que viajen destino
"X" deberán hacer transbordo en el apeadero "Y".Rogamos
disculpen las molestias"
No me jodas!Está claro, si es que tengo imán.Cada vez que quiero llegar
a casa pronto me pasa algo de esto, ahora a joderse y llegar a las tantas, o
cuando les salga de las narices a los de RENFE.Por cierto, despues de la mala
noticia, el tren echa a andar de nuevo, genial.
Me bajo en el apeadero con resignación, fijándome en que tan sólo 1
persona al fondo del tren ha hecho lo mismo que yo.El apeadero "Y" en
cuestión es un sitio con poca iluminación, con un edificio cerrado en el
centro y dos andenes bastante largos, uno a cada lado del edificio, y sobre
todo, en medio de la nada.Campo y mas campo se ve en cualquier dirección en la
que se mire, aunque eso ahora sirva de poco, ya que la noche ya ha caido y mas
alla de los andenes prácticamente no se ve nada.Decía edificio cerrado ya que
unos cierres metalicos impiden la entrada a lo que tuvo que ser una sala de
espera.Yo ya sabia que este apeadero actualmente no se usaba y estaba cerrado al
público salvo casos excepcionales, como en el que me encuentro yo ahora.
Al llegar al edificio me doy cuenta que hay otro hombre, de pie,
jugueteando con el pie en el suelo.Es un hombre de unos sesenta y pico, casi
calvo del todo, vestido de forma clásica, zapatos y pantalón oscuro, abrigo
tres cuartos verdoso y un paraguas.Mientras le observo llega la otra persona que
se habia bajado a la vez que yo en el tren.Era una mujer de unos treinta y
pocos, con pantalón vaquero y otro abrigo tres cuartos, esta vez marrón.Tiene
el pelo liso castaño y gafas, lleva una revista en su mano izquierda, un
cosmopolitan (madre santa).Al llegar se sitúa cerca de nosotros, del sesenton y
mio, y nos echa una mirada de esas que dicen "vaya, que remedio, a esperar
aqui", al que respondo con una sonrisa condescendiente, por educación más
que nada.
Y así
pasamos un buen rato, esperando que llegase algun tren.Yo empecé a caminar para
evitar el frio(que lo hacía y bastante por cierto),mientras el sesentón
silvaba alguna canción y la señora leía la revista infernal, resoplando de
vez en cuando.En un momento dado, otra persona apareció,(no tengo la menor idea
de donde), lo que provocó comentarios del sesentón.Este nuevo inquilino del
apeadero era otro sesentón, o quizá algo más mayor, con pelo esta vez aunque
canoso, también pantalon oscuro y una larga gabardina gris.Los 2 se pusieron a
hablar, aunque no le presté demasiada atención a su conversación, por las
bromas que se hacían debían conocerse.
Anuncian un tren por la via 1, o sea, que no me sirve porque de ahi me
bajé yo, y necesito ir en la otra dirección.
Al poco rato llega el tren, se para, y tras unos segundos emprende de
nuevo su marcha.De ahí se baja otra persona mayor, que ya desde unos metros de
distancia empieza a hablar con los otros 2 sesentones en un tono distendido.El
tercero era mas bajo que los otros 2, llevaba un palo (de esos que llevan vaya
ud a saber por qué razon) en su mano derecha, una gorra estilo inglés y otro
abrigo, esta vez corto.Llegando ya a la altura de los otros 2 me doy cuenta de
que los tres se conocían, y tras unos minutos comprendí que o bien quedaban en
algun sitio bastante a menudo para luego irse los tres a dar una vuelta, o
solian verse mucho por el uso de los trenes.Entre comentarios, bromas y
chascarrillos yo estoy ya desesperado, el frio y la laaarga espera me estan
sacando de mis casillas, alli no viene tren alguno, asi que me pongo a pasear,
anden alante, anden atrás, rodeando el edificio, caminando por el campo, lo que
sea con tal de distraerme un rato.
Y entonces pasó.Volvía por el anden,
hacia el edificio, cuando, al doblar la esquina, sin darme cuenta de nada, algo
me golpea violentamente en la cabeza.Me tambaleé, y casi inmediatamente noté
como caia al suelo, todo estaba oscuro, y nada pude oir, perdía el
conocimiento.
Poco a poco voy abriendo los ojos, los sentidos vuelven a funcionar, muy
lentamente.Un dolor de cabeza me esta destrozando, estoy tirado boca arriba,
hace frío y todo está oscuro.Al principio pensé que tenía los ojos cerrados,
pero no, distingo sombras, asi que debe ser que no hay luz.Intento moverme pero
no puedo, tengo las manos en la espalda, debajo del cuerpo, atadas??Los pies
igual, los tengo atados, tan solo puedo flexionar las rodillas,trabajosamente me
giro hacia la izquierda mientras pienso que coño esta pasando aqui?De rodillas
miro a mi alrededor, al frente y a la espalda esta oscuro, a mi derecha veo
luces, bastante lejos, lo que creo distinguir como la iluminación de los
andenes y el apeadero, a mi izquierda hay una cuesta hacia abajo, de donde viene
algo de luz, y voces! aunque no veo nada más.
Logro pasar las manos de la espalda al frente, pasándolas por debajo del
culo, cada vez que muevo mas de la cuenta la cabeza, siento como si me fuera a
estallar.Haciendo fuerza con las manos y las piernas, logro desanudar la cuerda
que me ata los tobillos, pero no logro hacer nada con la de las muñecas,
imposible.Estoy helado, tengo que moverme y pedir ayuda, el apeadero esta
demasiado lejos, quiza los jubilados esos ya no esten, es demasiado para mi en
el estado en el que me encuentro.Las voces.Me dirijo hacia el terraplen,
tambaleandome y aún algo mareado, y cuando empiezo a bajar los veo, hay dos
personas sentadas en torno a una hoguera, una tercera de pie, riéndose.Bajo lo
mas rápido posible, no sé que coño me esta pasando pero necesito ayuda, les
grito, EY! AYUDA!
Estoy casi abajo cuando me oyen, me ven, uno de ellos coge un palo, y se
dirige hacia mi, los otros dos se han vuelto y me miran con cara de sorpresa.No
me extraña, un tio en medio de la nada, con las manos atadas no creo que sea lo
mas común de ver.Pero sin son ellos! Los jubilados! Joder menos mal!. El que
venia hacia mi me mira con cara de asombro, mientras me dirige hacia la hoguera.
-Pero
hombre, que te ha pasado?Estas hecho polvo, anda vente aqui con nosotros que te
veo muy mal.
-Eso
eso, vente, come algo y cuentanos, estamos cenando- Dijo otro de ellos.
-Es
que solemos quedar y hacer las cosillas que normalmente no nos dejan hacer jeje
ya me entiendes- me dice el hombre de la gorra inglesa mientras me ayuda a
acercarme a la hoguera.
A unos 4 metros de ellos, cuando el fuego iluminaba totalmente nuestras
cuatro figuras, lo comprendi todo... unos vaqueros tirados en el suelo... un
abrigo marron... el sesenton casi calvo leyendo un cosmopolitan... algo parecido
a un brazo asandose a la hoguera.
Se la estan comiendo, y yo debo ser el siguiente...
No
se llamara usted Santiago?
Dios
mío que placer. No veía que llegase el momento de estar así. Desde que mi
mujer me dijo que este fin de semana se iba a casa de su hermana con el niño
para ir al zoo los días se me hacían interminables, un día para mi solo!
No me lo podía creer, estar alejado de los chillidos del dichoso nene un día
entero, y ya no digamos de la fastidiosa de mi mujer. En realidad no es que
nos llevemos mal, solo que hay veces que darías mucho por estar así una
pequeña temporada.
Volver a sentir después de tanto tiempo –demasiado quizá- ese
silencio y esa sensación de poder hacer y estar como te de la real gana por
casa sin las jodidas puyitas o comentarios es como renacer. Parece que el YO
vuelve a ti, que de nuevo te sientes tu mismo. Ahora estoy en el sillón,
con el pijama puesto aun, con la tv encendida pero con la mirada perdida en
estos pensamientos, el café en la mano y sin afeitar, escuchando ese
delicioso silencio y sonriendo levemente al pensar a lo que renunciamos al
casarnos, pero bueno, su parte positiva también tiene.
Un sonido horrible me arranca de mi estado, como siendo atravesado
por un rayo. No puede ser, si, me temo que no hay duda, ha sonado el
telefonillo de casa. Totalmente acongojado me acerco a la puerta, como
cabrito al matadero voy acercándome lentamente mientras pienso en quien
puede ser. Si es mi mujer, se me acaba de joder el finde que tenia pensado,
pero no, no puede ser, me dijo que iría al zoo y que si se hacia tarde se
quedaría a dormir en casa de su hermana. A no ser que haya pasado algo, mm
no, no creo, me habría llamado al móvil. Entonces, quien será? No esperábamos
a nadie hoy, bueno que remedio, a contestar.
Al
coger el telefonillo una voz me contesta desde el otro lado de la puerta, es
arriba, ni me había enterado. Abro y encuentro a un señor trajeado de mi
estatura, moreno, y no sé por que, me resulta familiar.
-
Hola
buenos días, perdone la molestia, quizá la pregunta le resulta algo extraña,
pero es usted Santiago Sánchez?
-
Pues
si, lo soy, y usted es..? –Ahora caigo, a este personaje le he visto a
veces en la calle, mientras íbamos a trabajar, supongo-
-
Uf,
no sabes el peso que me quitas de encima. Imagínate una situación así y
que me equivoque, con lo tímido que soy… Obviamente no me recuerdas, yo
pensaba que era imposible, pero como el mundo es un pañuelo pensé que no
era tan descabellado encontrarse a un antiguo compañero de universidad por
estos lares. Vas cayendo en quien soy? Recuerda, empresariales, el primer año,
Antonio…
-
Pero
bueno! Antoñin! Antonio Herta, es verdad! Maaadre miaaaa, pero cuanto
tiempo! Oye pasa pasa y hablamos, que hoy estoy solo y podemos hablar
tranquilos. Fíjate que casualidad que justo hoy mi mujer se ha ido con el
niño por ahí y no creo que venga. Jaja Antoñito “na” menos…
-
Solo?
Mira tu que suerte, pues acepto, si no es mucha molestia, así hablamos.
Increíble, Antoñito Herta, pero bueno, no veas como ha cambiado el
tío, en la universidad era lo peor, bueno, seguro que lo seguirá siendo
pero al menos es más corpulento y la cara de memo se le ha quitado un poco.
Era el típico chaval que no tenia demasiadas luces, en los que casi todos
centran algún que otro comentario punzante, la verdad es que era buen tío
en el fondo, me alegro de que si me tenían que interrumpir hoy, que fuese
algo así, a ver si recordamos esos tiempos de clase –mas de 20 años
después, increíble- y nos reímos un poco. Al fin y al cabo lo que mas
necesito es quitarme el estrés este, que al final acabara conmigo.
Durante toda la tarde estuvimos entre risas y recuerdos, que fenómeno,
se acordaba de casi todos los amigotes, gente que ya ni me acordaba que
existían. Anécdotas, nombres de compañeros, de profesores, se sucedían
uno tras otro entre comentarios jocosos, aunque hubo un momento en el que me
sentí un pelin mal, fue en el que recordé aquel momento en el que por una
gamberrada nuestra, una broma muy pesada la verdad, a este pobre chaval le
dejó la novia. Madre mía la tragedia que se montó, y no sirvieron de nada
las excusas y las disculpas, porque ella no volvió. Pobre, por todos era
sabido que estuvo cerca del suicidio, dejo las clases, y joder lo mal que lo
tuvo que pasar, cuanto lo siento, pero no me parecía conveniente sacar ese
recuerdo a flote hoy, que no creo que le haga gracia.
La verdad es que tocamos todos los temas imaginables, desde el pasado
hasta el presente, y fueron pasando las horas muy amenamente la verdad
–menos mal que por lo que veo mi mujer no llega hoy, que alivio- y me
alegre mucho de verle después de todo ese tiempo.
-
Oye,
y como me reconociste? El caso es que ahora recuerdo que te he visto algún
día por aquí abajo, pero no he caído en que eras tú la verdad.
-
Pues
fíjate que tontería, me compre un piso dos calles mas abajo y un día al
cruzarme contigo por la mañana me dije, no puede ser, pero como al fin y al
cabo casi no has cambiado, te reconocí y poco a poco fui merodeando por aquí
a ver si mis sospechas eran ciertas, hasta que di con tu portal y vi
tu nombre, jajaja es increíble no es cierto? Me dije ; pero bueno, si al
final tengo aquí a uno de estos que me arruinaron la vida! No pongas esa
cara hombre, por lo que veo te acuerdas de Silvia y de las putadas que nos
hicisteis hasta que lograsteis joderme, el SS te llamábamos, y tus amigotes
jajaja que cachondos. No tienes ni idea del daño que me hicisteis, un
proyecto de vida juntos, un futuro quizá, todo a tomar por culo por tus
cachondadas, noo, no, déjame terminar, no digas nada. El infierno que he
vivido muchos años no se puede ni imaginar, sobre todo cuando no tuve valor
a suicidarme, a partir de ahí aprendí a vivir con ello, quemándome día
tras día en mi interior, y fíjate que ya lo tenia superado, hasta que te
vi. Poco a poco me acerque a ti
hasta que por fin me ves aquí sentado, que suerte que no me hayas
reconocido no crees? Mira, te voy a enseñar una cosa, ves lo que llevo aquí
debajo de la chaqueta? Si, amigo mío, es para ti, he venido a destrozar tu
vida como tu arruinaste la mia, he venido a matarte…lentamente…
Es tarde, el tiempo pasa despacio, es el momento en el que es más fácil sentirte, justo antes de dormir. Sentado en mi habitación, sin luz, en el entorno propicio. Ya llegas, atravesando la oscuridad, estoy feliz porque estas aquí de nuevo, estiro los brazos hacia ti y te echas a mi lado, muy suavemente, sin palabras, lentamente, entras en mi cama, una profunda mirada, nos besamos… La sensación de plenitud al tenerte a mi lado es lo más grande que jamás hubiera podido sentir. Estoy disfrutando del momento, como todas las noches, como si fuera la última. No quiero abrir los ojos, porque si así lo hiciera la realidad me mostraría que no estas aquí, aunque eso va poco a poco superando lo que mi mente ha creado para este momento. Llega la hora de despedirse, entonces lo haré con un abrazo, sintiendo tu calor, lo que más quiero en el mundo… mi vida… Mañana nos volveremos a encontrar, crearé otro momento para los dos, eso al menos me alivia, y será como mínimo tan increíble como lo ha sido hoy, duerme mi vida, descansa.
Nada de lo que ha ocurrido en este nuevo día ha logrado separarte de mi mente, he soñado con cada gesto, con cada palabra, he jugado con todos y cada uno de mis recuerdos contigo, y tan solo ha sido un pequeño remedio temporal, y ahora desde aquí, tumbado de nuevo en la cama, sé que debo encontrar una cura. Demasiado tiempo así, no debe continuar. Decidido, me levanto, no hay más que pensar, iré a donde seguro que soy más feliz que en ningún lugar existente, iré a tu encuentro. Me visto, no demasiado rápido, y poco a poco voy notando como mi decisión me da fuerzas y hace sentirme cada vez mejor. Salgo de casa, caminando y disfrutando de cada paso, pero con decisión hasta mi destino…
Según voy llegando voy pensando en todo lo que he vivido junto a ti, no puedo echarte de menos ni un momento mas, es demasiado doloroso, debo ir al encuentro. Si me quedo más tiempo pensando cada noche en mi cama, me volveré loco, o ya lo estoy? Por fin estoy donde quería llegar, una mirada atrás, y un sentimiento, uno sólo para lo que queda atrás, una pequeña sonrisa, absolutamente triste, al ver que nada de lo que he vivido me retiene aquí si no estás tú. Decidido, doy el paso, voy allí donde tarde o temprano te encontraré, podré esperar, el tiempo que sea necesario, te amo, eso es lo que importa, y eso no lo podrán cambiar los años, te espero mi vida, no te preocupes, aquí seré feliz, más feliz de lo era tumbado echándote de menos, y aquí no pensaré, sabré que estas bien y que tarde o temprano nos veremos…
El suelo se va acercando, rápidamente, me sorprendo porque ha sido más fácil de lo que yo pensaba… ya llega, ya llega, ya, ya, cierro los ojos, sonrío, te amo mi vida.
“La
desgracia es plural. La desventura, en este mundo, multiforme.”
E.
A. Poe
Me pides que recuerde esa triste historia, demasiado dolorosa. Hace mucho tiempo que quedó oculta en mi memoria, pero si ese es tu deseo, abriré la vieja puerta que guarda esa desgracia. No quiero que me interrumpas, no quiero que la comprendas, no quiero preguntas, tan sólo escucha…
Es
la historia de un hombre, uno cualquiera, al que el mundo real no le deparaba
mas que visiones incomprensibles, y su mundo de meditación y ensueño le
aportaba esas realidades que tanto añoraba. En este mundo había un jardín,
que el hombre visitaba cada día, siempre que tenia un rato. Pensaba mientras
paseaba por él, observándolo, disfrutaba con ello aunque sabia que no era un
jardín bonito. Caminaba por él sin rumbo, apreciando cada una de las flores
que allí había. Pocas, muy pocas eran las que quedaban con algo de vida,
alguna todavía espléndida, la mayoría ya marchitas o en terrible decadencia,
y aunque en ocasiones era muy doloroso para el hombre verlas así, sabia que era
así como debía ser, en ese estado como debían estar.
Y
hubo un día que, como tantos otros, caminaba por su preciado jardín cuando vio
algo que le llamó la atención. Poco a poco, creciendo su curiosidad a cada
paso, fue acercándose a ese punto de atención, descubriendo que aquello era
una nueva flor. Había en el jardín una rosa negra, rodeada de espinas, erguida
allí donde antes no había nada. Sorprendido, decidió saber algo mas de esa
flor y no había día que al entrar en su jardín no la visitase, ya que veía
como lentamente iba cambiando sus pétalos, su aroma, todo iba madurando, y ello
le causaba gran expectación.
La
belleza de la rosa negra aumentaba a cada día que pasaba. Bonita como ninguna
otra flor en el jardín, cruel con sus espinas, negra y fría como la noche,
aquella flor le cautivó como jamas lo había estado antes. Todos los intentos
de acercamiento por parte del hombre eran en un principio en vano, pero la
belleza le había apresado, y aun con el dolor de los continuos fracasos lo seguía
intentando. Pero un día, al visitarla, descubrió que ella le había abierto un
camino entre sus dolorosas espinas. La emoción fue intensa, y paso a paso fue
acercándose hasta estar junto a ella, no lo podía creer, ¡ Estaba allí! ¡A
su lado!. En los días sucesivos visitó diariamente la rosa negra,
permaneciendo a su lado el mayor tiempo posible, hablándole del jardín, de las
otras flores, las marchitas y las todavía vivas, su significado, porque quería
que aquella flor comprendiese lo que tenia a su alrededor, y con ello se
sintiese mas a gusto. Deseaba esto porque al poder haberla observado todo este
tiempo mas detenidamente de cerca, comprendió aún más su encanto, su bella y
perfecta imperfección, la mezcla de delicadeza y peligro, todo aquello era
increíble y no quería que aquella rosa se sintiese extraña y llegase un día
en el que deseara irse a otro jardín. Ya era una realidad, deambulaba de un
lado a otro deseando entrar al jardín para poder verla de nuevo, totalmente
preso de sus sentimientos, mas de una vez la añoranza le tiño de lágrimas sus
ojos, aquel hombre habría sido capaz de hacer cualquier cosa por aquella flor.
Absolutamente enloquecido, se preguntaba qué pensaría de él la flor, si sabría
que la amaba, si le agradaría su compañía. Con ella, se detenía el tiempo,
todo a su alrededor desaparecía mientras una lluvia de sentimientos caía sobre
su mente, tan fuertes que en ocasiones sentía ganas de gritar, y tan bonitos
que descubrió que se puede llorar de amor. Se sentía el hombre más feliz y
afortunado de la tierra por tenerla en su jardín, su flor…su preciosa flor…
Y
un día ocurrió. Ocurrió que como de costumbre, fue a buscarla ávido de amor,
pero esta vez no estaba. La sorpresa inicial dio paso a la inquietud, luego a la
desesperación, más tarde a la locura, y todas y cada una de las flores vieron
como el hombre la buscó por todos lados, en cada rincón de su preciado jardín,
llorando, gritando por el dolor y la desesperación, pero no la encontró. La
locura de aquel momento le hizo comprender que jamás había amado a ninguna
flor de aquella manera, con toda su alma. Sus pasos se convirtieron en un correr
alocado, desesperado, en todas direcciones, con los ojos envueltos en lágrimas
y el alma rota por el dolor, notaba como el corazón se le iba rompiendo a cada
paso. Y entonces se quedó totalmente inmóvil, petrificado, sin aliento, porque
la había visto. Estaba allí, fuera del jardín, fuera de su alcance, alejándose
lentamente. Aquel momento que tanto había temido llegó. Intentó en vano
moverse, gritar, suplicar que no se fuera, pero ni un solo movimiento pudo
hacer, ni tan siquiera una simple sílaba salió de su garganta, le resultaba
imposible.
Más
tarde lo comprendió, y sonreía mientras le caían lágrimas por las mejillas.
Había comprendido que desde ese momento él se había convertido en flor, que
poco a poco iba muriendo…marchitándose…en su…jardín…
Esta
es la historia que me has pedido, puede que no sea lo que querías oír, lo que
esperabas, pero así sucedió como aquel hombre murió en vida, y el hombre que
un día conocí esta ahora en un sitio que está más allá de los sentidos, de
la razón.