Elena Bohigas


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                         NO OLVIDO

 

No consigo serenar esta alma mía

que me grita ¡extranjera!. A bocajarro

y me impulsa a moverme a otro lugar 

 

No puedo conocer, no reconozco

en esta estepa árida

la jungla que soñé. 

 

No olvido,

tengo que recordar todos mis pasos

para saber que soy y estoy despierta.  

 


 

 

Plegaria

 

Que no te pierda nunca

la amargura

que no sientas jamás

el corazón reseco

que las finas aristas

del odio no te invadan

que sepas decir si

que sepas decir no

aun cuando no te escuchen

aun cuando no te entiendan.

 

(Marzo de 2.004)

 


 

¡Irresistible mar que entierras tanto anhelo!

 

He pasado las noches

escuchando las olas.

He dejado en la mar

que el agua me meciera.

He danzado en las sombras

al son de la resaca.

He improvisado en vano

un himno de esperanza.

He intentado encontrar

en el vaivén del agua

la armonía quebrada

la pesada armonía

la armonía perfecta.

Y en la marea baja,

que deja al descubierto

la faz de los escollos,

he buscado las causas

de las horas en blanco

de los días vacíos,

de los discursos huecos,

de las falsas retóricas

de palabras banales;

del silencio crispado

del silencio dormido

del silencio perplejo.

 

.......Y en las voces del trueno

y el chispazo del rayo

y el rasgado del cielo,

he visto perfilarse

cada vez más cercana

herida por los puntos cardinales

temida e ignorada por las costas

batida y sacudida por los vientos,

¡Una inmensa patera a la deriva!

Vacía, desvencijada,

yerta.

 

(Este poema obtuvo un premio de poesía en Andalucía)


 

DESOLACIÓN

 

 

Quiso olvidar

olvidar el negro

olvidar el blanco

olvidar la lluvia

olvidar el viento

olvidar la furia

olvidar el frío

olvidar la palabra.

 

Hombre, muerte, costa

tierra, vida, mar...

¡quién quiere recordar!

 

Y, sin embargo,

justo para olvidar

tuvo que recurrir a la memoria.

 

Memoria del presente

memoria del pasado

memoria del olvido.